lunes, 22 de marzo de 2010

Política exterior de Zapatero (2): Marruecos, Cuba y otras "democracias"


El acercamiento del gobierno de España bajo la presidencia de Zapatero a gobiernos de dudoso pedigrí democrático, por no decir, abiertamente antidemocráticos, ha dado unos paupérrimos resultados y ha tenido unas consecuencias indeseables: el descrédito de nuestra diplomacia frente al resto de países occidentales y la pérdida de peso específico de España en las relaciones internacionales.

Los primeras visitas que un nuevo gobernante hace al extranjero suelen ser sintomáticas de la línea que va a seguir en política exterior. El primer viaje de Zapatero como presidente del gobierno fue a Marruecos. En esto no fue distinto a otros muchos presidentes españoles, pero desde un principio Zapatero y su ministro de asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos quisieron marcar distancias con la política del gobierno del Partido Popular respecto a Marruecos que había pasado por momentos de tensión que culminaron con la invasión del islote de Perejil por parte de soldados marroquíes y su posterior expulsión por el ejercito español. Donde más se ha notado el cambio de rumbo del gobierno de España respecto a su política con Marruecos ha sido en la cuestión del Sahara Occidental. Desde la firma de los Acuerdos de Madrid en 1975 entre España, Marruecos y Mauritania a virtud de los cuales España abandonó su antigua colonia, todos los gobiernos españoles, tanto de la UCD, del PSOE o del PP, habían exigido con mayor o menor firmeza la necesidad de celebrar un referéndum de autodeterminación en el Sahara Occidental para que sean los ciudadanos saharauis los que decidan libremente entre la independencia, una autonomía dentro del Reino de Marruecos o la plena incorporación a este país como una provincia más. Con Zapatero como presidente del gobierno ha sido la primera vez que un gobierno español se ha alineado con las tesis de las autoridades marroquíes para defender la integración del Sahara Occidental como una provincia de Marruecos dotada de una mínima autonomía. Este cambio de postura del gobierno español respecto al problema saharaui ha sido claramente percibida por los representantes del Frente Polisario que así se lo han reprochado, y por sus máximos valedores, el gobierno de Argelia, lo que ha supuesto un enfriamiento considerable de las relaciones entre este país y España, enfriamiento que hemos pagado todos los españoles con una subida en la factura del gas que importamos de Argelia.
A cambio de sacrificar al pueblo saharaui a su suerte, el gobierno de Rabat ha incrementado la colaboración con España en dos materias muy sensibles a nuestros intereses: terrorismo islamista y emigración ilegal. No obstante, en la relación de equilibrios que debería existir entre España y Marruecos, nuestro país se ha convertido en la parte débil y rehén de los intereses de Marruecos que no ha dudado en esgrimir estos dos temas cual espada de Damocles cada vez ha querido presionar a España en algún cuestión, ya sea las relaciones comerciales preferentes con Europa, el Sahara Occidental o el estatus de las ciudades españolas de Ceuta y Melilla.
La política exterior de un país es una cuestión de Estado. Esto significa que es muy importante que los gobiernos, sean del color que sean, mantengan siempre una misma línea frente al exterior para evitar que la diplomacia se convierta en un barco que va dando bandazos de un lado a otro según venga el viento que lo gobierna. Este principio básico no ha sido respetado por Zapatero cuanto llegó al gobierno de España en el año 2004, ni en el tema de Marruecos ni en otros muchos, pero tampoco se puede decir que la visión partidista de la política exterior de José Luis Rodríguez Zapatero haya sido una sorpresa si tenemos en cuenta que el 2001 siendo líder de la oposición y en plena crisis bilateral entre España y Marruecos no dudo en viajar a este país a pesar de las recomendaciones del entonces gobierno del Partido Popular.
Otro gran tema de política exterior donde el gobierno de Zapatero ha marcado su impronta ha sido en sus relaciones con Cuba. El 2 de abril de 2004, apenas unos días después de haber tomado posesión el nuevo gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores aterrizaba en Cuba al frente de una delegación que iba a poner las bases de la nueva política española con la Habana. Las palabras de Moratinos entonces han marcado las directrices de lo que han sido las relaciones con Cuba: “yo vengo a Cuba para conocer y escuchar, vengo a Cuba para compartir y no proponer. Yo vengo a Cuba precisamente para acompañar los retos del futuro que tienen los cubanos y las autoridades cubanas. Es la única manera de trabajar, a través del diálogo y el entendimiento”. Y como muestra de este nuevo rumbo, el gobierno de Zapatero nombró a Carlos Alonso Zaldívar, ex dirigente del Partido Comunista de España, como nuevo embajador de España en Cuba. Y desde entonces lo que España ha ofrecido al gobierno dictatorial de la Habana ha sido “dialogo y entendimiento” y más “dialogo y entendimiento”. Y, para no molestar a los dirigentes cubanos, lo que el gobierno español ha ofrecido a la oposición democrática cubana ha sido menosprecio, vacío e ignorancia. La contrapartida del gobierno de los Castro a esta política de concesiones no ha podido ser más decepcionante: más represión y más dictadura. A pesar de este pobre resultadoel gobierno español no ha variado ni un ápice su postura frente a Cuba.
La coartada esgrimida por Zapatero y su ministro Moratinos para mantener esta política ha sido que sólo desde la colaboración con la dictadura cubana se puede avanzar hacia la democratización de la Isla. Es un razonamiento demencial. Es como si los gobiernos de las democracias occidentales en los años setenta hubieran propugnado una mayor dialogo y apoyo a los gobiernos del franquismo pensando que así iban a fomentar la llegada de la democracia a España. Es todo lo contrario. Es el aislamiento internacional, fundamentalmente económico, el que obliga a las élites de los países a forzar la caída de los regímenes dictatoriales.
No es de extrañar que los opositores al régimen dictatorial cubano critiquen ásperamente la política del gobierno español. Así por ejemplo el opositor Elizardo Sánchez ha dicho que “la política de las autoridades españolas es hoy la más distante del movimiento pro democracia y de los derechos civiles en los últimos veinticinco años”. Igualmente crítico con la política española con Cuba se ha manifestado recientemente Huberto Matos, ex comandante de la Revolución que se pasó veinte años en la cárcel por oponerse al giro comunista propugnado por Fidel Castro. Cuando el régimen comunista de los hermanos Castro acabe cayendo forzado por el paso de la historia, la clase democrática que se haga con el poder en Cuba tendrá un triste recuerdo de la colaboración que los gobiernos socialistas de Zapatero tuvieron en el mantenimiento de la dictadura.
No contento con el fracaso de su política con el régimen dictatorial de Cuba, del que no ha arrancado ni una sola concesión democrática, el gobierno español ha instado de la Unión Europea que se adhiera a su postura colaboradora y abandone la política de sanciones que inició en el año 2003 durante la Primavera Negra cuando cientos de disidentes cubanos fueron encarcelados. Esa era la esperanza manifestada por Moratinos en su enésimo viaje a Cuba el pasado 17 de octubre cuando manifestó que el objeto de su viaje era “profundizar el dialogo político y abrir las puertas de la Unión Europea”. Zapatero y Moratinos querían aprovechar la presidencia rotatoria de la Unión Europea por parte de España para forzar un viraje en la política exterior europea con Cuba. Afortunadamente no ha sido así. A estas alturas de la presidencia española, el gobierno parece haber desistido de conseguir dicho viraje. El resto de países europeos ven con claridad, lo que el gobierno de España no quiere ver por razones ideológicas y para mantener contentas a sus bases más izquierdistas: que su política de colaboración no sólo es un absoluto fracaso, sino que es una vergüenza para los defensores de la democracia.
Parejo al compadreo que Zapatero y Moratinos han tenido con Cuba, ha sido el que se mantenido con otras democracias igualmente “ejemplares” como Venezuela. El pago que estos países han dado al gobierno español por su entreguismo ha sido paupérrimo. Mientras no ha surgido ningún escollo en la relación se han prodigado las fotos plagadas de sonrisas y los viajes de amistad. Pero, como demostración de los endebles cimientos en los que se basa la relación entre países que tienen unos regímenes políticos diametralmente opuestos, en cuanto ha surgido algún escollo en la relación, se ha destapado la caja de los truenos, los insultos, y los desprecios. Recientemente lo hemos podido comprobar con el asunto del auto del juez Velasco de la Audiencia Nacional que ha puesto en evidencia como campan a sus anchas por Venezuela los etarras y los terroristas de las FARC. El populachero Chávez y sus samberos no ha dudado en recurrir a una catarata de insultos, amenazas e improperios contra todas las instituciones españolas, desde la judicatura hasta el Rey, ante la total y absoluta pasividad del gobierno Zapatero, lo que no ha hecho más que incitar aún más al gobernante venezolano que ha identificado como debilidad la postura del gobierno español incapaz de defender los intereses de España con firmeza y decisión.
En definitiva, el acercamiento del gobierno de España bajo la presidencia de Zapatero a gobiernos de dudoso pedigrí democrático, por no decir, abiertamente antidemocráticos, ha dado unos paupérrimos resultados y ha tenido unas consecuencias indeseables: el descrédito de nuestra diplomacia frente al resto de países occidentales y la pérdida de peso específico de España en las relaciones internacionales.-



miércoles, 17 de marzo de 2010

Política exterior Zapatero (1): la Alianza de Civilizaciones y otras simpleces


Análisis de la política exterior del gobierno de Rodríguez Zapatero, tras seis años al frente de España.

El 24 de septiembre del pasado año José Luis Rodríguez Zapatero intervino ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. En su discurso el presidente español habló de su leitmotiv personal, la Alianza de Civilizaciones y de la necesidad de buscar solución a multitud de problemas: el hambre y la pobreza extremas, el cambio climático, la seguridad y la paz mundiales, Palestina, todo ello desde “un multilateralismo eficaz, responsable y solidario”. Un conjunto de buenos propósitos, que podrían figurar como deseo en el reverso cualquier postal de Navidad, pero sin ninguna propuesta, ninguna aportación, ninguna concreción, con la sola excepción de Honduras de la que exigió la reposición de Zelaya en la presidencia del país, ya que, según Zapatero, “la firme defensa de la democracia tiene ante todo un nombre y un país: Honduras”. El discurso de Rodríguez Zapatero ante la Asamblea General de las Naciones Unidas fue un botón de muestra de lo que ha sido la política exterior del gobierno socialista desde que llegó al poder en el año 2004 y la escasa repercusión internacional de su discurso fue correlativa al poco interés y el poco peso específico que las propuestas del gobierno español tienen, no ya en la política mundial, sino también en la política europea y, específicamente, en la política exterior de la Unión Europea.
El PSOE llegó al gobierno de España en el año 2004 contra todo pronóstico, gracias al partido que sacó a los atentados cometidos el 11-M, tres días antes de las elecciones. Baste recordar la intervención de Rubalcaba la noche previa a las elecciones en la Televisión pública: “España se merece un gobierno que no nos mienta”. Ya en el poder, Rodríguez Zapatero y su ministro de Exteriores Miguel Ángel Moratinos en vez de vincular los atentados al islamismo radical y reflexionar del por qué de la violencia en las sociedades musulmanas y de la necesidad de erradicar sus causas, achacaron el origen de los atentados a la participación de España de la mano del gobierno del PP de José María Aznar en la Guerra de Irak y su estrecha relación con los EE.UU, país odiado por igual por islamistas e izquierdistas españoles. Aznar es el culpable y EE.UU su instigador. Esta no ha sido la explicación oficial del gobierno y del PSOE, sino la oficiosa para consumo de las bases izquierdistas y esto por dos sencillas razones. La primera, porque atribuir la causa del atentado a la actitud culposa de la víctima no deja de ser una forma de justificación de la violencia que podría extrapolarse a otros ámbitos en los que al PSOE ya no le interesa tanto, como es la violencia etarra. Y en segundo lugar, el terrorismo islamista ha seguido intentando atentar en España, estando en Irak o sin estarlo, como tristemente demostró el comando de Leganes que salió por los aires después de que el PSOE ya hubiera ganado las elecciones y anunciado que sacaría las tropas españolas de Irak.
Al margen de la propaganda para consumo interno de las masas, en los discursos oficiales Zapatero ha encontrado su culpable a la violencia extrema puesta de manifiesto en los atentados del 11-S en EE.UU y 11-M en Madrid. Para Rodríguez Zapatero y su ministro Moratinos la violencia terrorista no tiene su origen en las sociedades islamistas, a las que, siguiendo a los islamófilos más extremos, consideran pacíficas e incapaces de engendrar per se ninguna forma de violencia, sino que la culpa la tienen las sociedades occidentales por su incomprensión, agresión y maltrato constante a los países musulmanes. Y la solución para Rodríguez Zapatero pasa por una gran alianza entre todas las civilizaciones del mundo. El culpable intelectual de la violencia terrorista internacional no son los cientos y cientos de intelectuales musulmanes que llaman a diario a la Guerra Santa contra Occidente desde las Universidades, los libros, los periódicos y los medios de comunicación islamistas, sino que el culpable es Huntington y su libro El Choque de Civilizaciones. Libro que por supuesto Zapatero no ha leído, como demuestra cada vez que lo cita, pero que basta su simple título para refutarlo y esgrimirlo como bandera de la supuesta intransigencia de Occidente.
Esa entelequia llamada Alianza de Civilizaciones promovida por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con un costosísimo coste para el bolsillo del contribuyente español, dicho sea de paso, sufre de graves defectos que lastran cualquier desarrollo. Olvida que uno de los leitmotiv fundamentales para el crecimiento de los partidos islamistas, moderados o radicales, en los países musulmanes es precisamente el odio a Occidente y esto no lo va a cambiar por mucho “buenismo” que derroche Occidente. Además, como la propuesta nace de un complejo de culpabilidad por parte Occidente, parece que sean las sociedades occidentales las que tengan que adaptar su comportamiento a las exigencias islamistas, olvidando los muchos defectos de los que padecen las sociedades musulmanes, especialmente, la falta de democracia y de respeto a los derechos fundamentales. Como consecuencia de estos planteamientos, no es de extrañar que ante comportamientos tan irrelevantes como la publicación de unas viñetas supuestamente ofensivas contra el Islam, los partidarios de la Alianza de Civilizaciones hayan reaccionado exigiendo respeto a la religión musulmana --algo que por supuesto no harían en un caso similar referido a la religión católica--, e incluso, con llamamientos a la implantación de restricciones a la libertad de expresión que parecen increíbles en sociedades que se dicen democráticas y progresistas.
El único apoyo que se ha dado internacionalmente a la Alianza de Civilizaciones propuesta por el presidente español ha procedido del primer ministro turco Tayyip Erdogan. Ha sido un apoyo más simbólico que real, fruto de los propios intereses turcos de ofrecer su cara amable a Europa para promocionar su candidatura a ingresar en la Unión Europea, ya que lo cierto es que en Turquía se persigue a la minoría cristiana y, por ejemplo, el Seminario Ortodoxo sigue cerrado sine die, lo que no parece muy acorde con promover una confluencia de civilizaciones en amigable concordia.
No es de extrañar que con propuestas tan vacuas y etéreas como la de la Alianza de Civilizaciones, nuestro país haya perdido peso específico en las relaciones internacionales.

martes, 9 de febrero de 2010

PSOE: Del acontecimiento planetario, al complot planetario

En poco tiempo hemos pasado del acontecimiento planetario que anunció Leire Pajín, al complot internacional que se ha inventado José Blanco para ocultar las responsabilidades del gobierno en la pésima situación económica de España y en su mala prensa internacional
Los líderes del Partido Socialista Obrero Español nos están acostumbrando últimamente a frases que, si bien en un principio hacen las delicias de los comentaristas políticos, con una reflexión más profunda levantan oleadas de preocupación entre la opinión pública informada y los observadores políticos, ya que son indicativas de la dudosa capacidad de quienes nos gobiernan.
El tres de junio del año pasado Leire Pajín, Secretaria de Organización del PSOE, nos sorprendía con unas declaraciones anunciándonos un futuro acontecimiento planetario: "Les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta. La coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE”. En su día estas hiperbólicas manifestaciones hicieron las delicias de los humoristas que las parodiaron a gusto. Pero el refranero español es rico y certero y hay una frase que dice que “el tiempo pone a cada uno en su lugar”. Y ¿en qué ha quedado el acontecimiento planetario?. Pues en nada. A principios de año el gobierno español anunció a bombo y platillo una cumbre entre EE.UU y la Unión Europea a celebrar en la próxima primavera en Madrid. Ahora esa cumbre se ha descartado ante la negativa de Obama a asistir a la misma y, además, hemos tenido que aguantar el descrédito internacional de nuestra diplomacia cuando la propia Casa Blanca salió al paso anunciando que nunca se había previsto la asistencia de Obama a dicha cumbre. La imagen del gobierno español y de nuestra diplomacia ha salido dañada en un momento en el que España por presidir la Unión Europea debería demostrar capacidad de liderazgo internacional.
El fracaso del gobierno se ha tratado de salvar con la asistencia de Zapatero al Desayuno de la Oración, un acto religioso organizado por el Congreso de los Estados Unidos, pero cuyo efecto ha sido contraproducente en la opinión pública que no entiende la asistencia de Zapatero, un presidente que ha hecho gala de su aconfesionalidad, a un acto de contenido religioso en el que se va a rezar y a leer la Biblia. Que el presidente de los EE.UU vaya a un acto religioso es lógico y coherente si tenemos en cuenta que en ese país 9 de cada 10 personas declaran creer en Dios, que los alumnos inician sus clases con el rezo de una oración y que los políticos terminan sus discursos con un "Dios bendiga América", pero en España para muchos ha sido incomprensible y hasta ridículo que el presidente José Luis Rodriguez Zapatero, que ha convertido en un asunto personal desterrar cualquier símbolo cristiano de la vida pública, acuda precisamente a un acto religioso a rezar.
Y la última ocurrencia de los socialistas ha venido de la mano de José Blanco, ministro de Fomento, que ayer anunció la existencia de un complot internacional contra España, ni más ni menos. Blanco afirmó que: "Nada de lo que está ocurriendo en el mundo, incluidos los editoriales de periódicos extranjeros, es casual o inocente. Todo responde a un objetivo. Los comentarios apocalípticos sobre la situación económica de España en nada benefician a nuestro país. En este momento hay un ataque al euro y hay que darle una respuesta". Esto suena al manido complot judeo-masónico del que echaba mano el régimen franquista para eludir sus propias responsabilidades y justificar con un enemigo exterior inexistente las penurias por las que atravesaba la España de la posguerra. Así lo han interpretado muchos comentaristas políticos que acusan al gobierno de inventarse complots para ocultar sus propias responsabilidades en la pésima situación económica de España y en su mala prensa internacional. La contestación a las palabras de José Blanco por parte de los comentaristas internacionales ha sido rápida. El Financial Times en su versión digital ha calificado de "simple" la visión de José Blanco de los hechos e incluso ha calificado al ministro de "un poco paranoico".
No contento con “inventarse complots” internacionales contra España, José Blanco en la misma entrevista en la que hacía su sorprendente anuncio, apelaba “al sentido patriótico de todos" para crear confianza. Como ya hiciera en su día Zapatero, que acusó de antipatriotas a los que hablaban de crisis en España, ahora José Blanco de nuevo apela al patriotismo. Este recurso al patriotismo suena más bien a argucia para acallar las críticas internas a la política del gobierno y dicen más bien poco del sentido democrático y de responsabilidad de quienes acuden a estos argumentos para silenciar a la oposición y a la oponión pública crítica con la acción del gobierno. Antes de apelar tanto al patriotismo, los líderes socialistas deberían recordar la frase del Doctor Johnson "El patriotismo es el último refugio de los canallas."
Así navega el barco español comandado por José Luis Rodríguez Zapatero, haciendo aguas por todas partes y con bandazos de un lado a otro, medidas que se anuncian para luego retirarlas, dando una pésima imagen en el interior y en el exterior de improvisación e incapacidad y con un déficit público que va ya por los dos dígitos y que hacen temer a los inversores extranjeros sobre la solvencia económica de nuestro país. Bien haría el gobierno de dejarse de complots y de patrioterismos y afrontar los recortes presupuestarios y las reformas laborales, económicas, educativas y sociales que precisa España para hacer frente a las exigencias de un mundo cada vez más competitivo.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Las ironías de la historia: Méndez Núñez

(Escrito con ocasión del secuestro del pesquero Playa de Bakio, recupera ahora toda su vigencia con ocasión del secuestro y liberación del pesquero Alakrana, otra gloriosa página para la Armada española, gracias al gobierno)



La historia en su devenir, como el destino, nos depara en ocasiones ironías de lo más curiosas. Y sino, juzgad si lo que a continuación relato no tiene su cierta chispa de ironía.-
Cuentan los libros de historia (y también la wikipedia), que a mediados del siglo XIX vivió un marino español llamado Casto Méndez Núñez, gallego él, ya que nació en Vigo en 1824 (hoy los de la Coruña, perdón A Coruña, discutirían eso de gallego referente a un vigués, más bien portugués para ellos). Este buen marino español fue educado, me imagino yo, en las viejas esencias de las glorias patrias (ya sabéis Lepanto, Covadonga, las Navas de Tolosa, al grito de Santiago y cierra España, etc, esas mismas que hoy conviene olvidar para no socavar la Alianza de Civilizaciones).
Pues bien, este buen marino durante la guerra que enfrentó a España con Bolivia, Chile, Ecuador y Perú (1864-1866), dirigió la escuadra española, bombardeando la ciudad y puerto de Valparaíso en Chile y atacando las espléndidas fortificaciones del puerto del Callao en Perú. En aquella época ambas plazas se consideraban inexpugnables y su ataque más propio de suicidas que de personas cabales. Tanto es así que la última de ellas, El Callao, se defendió con tal fiereza que antes de poder destruir sus baterías, el buen Méndez Núñez perdió por avería dos de sus cinco barcos y terminó el combate herido en su camarote, pero con la satisfacción del deber cumplido. Cuentan las leyendas que pululan en la historia que antes de atacar tan formidables baluartes y a los que le solicitaban mesura y cordura antes de emprender tan loca aventura, les soltó una frase que ha perdurado como ejemplo de defensa del honor y los principios a toda costa: Más vale honra sin barcos que barcos sin honra.
Seguro que todo lo anterior nos parece a los ciudadanos de hoy en día un derroche de honor y valentía más propios del romanticismo del siglo XIX, que del ambiente materialista, practico, hedonista, egoísta, egocéntrico, (virtudes todas ellas) de los albores del XXI. Y si todavía tenéis alguna duda que este buen hombre era evidentemente de otra época muy distinta de la nuestra, para despejarla os diré que, además, al final de su carrera Casto Méndez Núñez fue ascendido a teniente general, ascenso que rehusó. ¡¡ Toma ya !!, con dos cojones, que diría aquel.-
Pues bien, en honor a este glorioso marino español, hoy un barco de la armada española lleva, con todo merecimiento, su nombre: la Fragata Méndez Núñez, botada en el año 2006.-
Y es aquí donde nos acercamos a las ironías que nos depara la historia. Como sabréis, recientemente un barco pesquero español, el Playa de Bakio, fue secuestrado en las Costas de Somalia por unos piratas afroafricanos, que diría aquel locutor tan políticamente correcto, es decir, negros muy negros. El gobierno socialista de Rodríguez Zapatero envió a la zona a la citada fragata Méndez Núñez. Su misión era vigilar el desarrollo del secuestro, proteger a los secuestrados ante cualquier acción violenta de los secuestradores y tranquilizar así, a los pescadores españoles, a sus familias y a la ciudadanía en general.
El gobierno de Zapatero decidió, por la seguridad de los secuestrados, pagar el rescate a los piratas, 1,2 millones, no de reales de vellón, sino de dólares de curso legal. De donde ha salido el dinero es asunto que es mejor no investigar (tal vez sea usted, amigo lector contribuyente, el pagano de esta historia). La entrega la hicieron unos agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), espías vamos, para entendernos, mandados por el gobierno de Zapatero a la zona para tal fin. A salvo los secuestrados, muchos esperábamos que la Fragata Méndez Núñez hiciera honor a su nombre y se lanzara fulgurante, rauda, veloz e intrépida, a apresar a los piratas felones y a recuperar la pasta. Medios tenía para ello sobrados, ya que no en vano está dotada con los más modernos adelantos, que cuestan, dicho sea de paso, no un huevo, sino un huevón.-
Pero nuestro gozo en un pozo. La fragata llego, miró y no hizo nada y los piratas están ahora disfrutando del precio del rescate en algún paraíso, seguramente caribeño, no en la Isla Tortuga, sino algo más actual como Barbados, Playa Bávaro o Punta Cana. Dice el gobierno, justificando su pasividad, que lo hizo para evitar las represalias de los piratas contra los demás pesqueros españoles en la zona. Deben ser estos modernos piratas más temibles que los Morgan o los Barbarroja de antaño, para acojonar, perdón, he querido decir acongojar, a la octava potencia mundial, con una moderna fragata, un avión orión y james bones destinados a la zona.-
Este razonamiento del gobierno puede ser tan bueno como otro cualquiera, pero tal puede ser que ahora decenas de piratas somalíes estén oteando con denuedo el horizonte marino en búsqueda de pesqueros con bandera española, de los que secuestras, pagan y chitón. Que a nadie le amarga un dulce y más si sale de balde.-
En definitiva y aquí está la ironía que nos regala la historia, creo que en esto de los piratas somalíes me da a mí que hemos salido, con barco, pero sin honra, es decir, todo lo contrario que la dichosa frasecita que dijera en sus cinco minutos de gloria el bueno de Casto Méndez Núñez, el cual después de haber visto el triste papel de convidado de piedra que ha representando la fragata que lleva su nombre, debe haberse removido en su tumba del Panteón de Marinos Ilustres en el gaditano pueblo de San Fernando.
Yo, para evitarle más penas, de las que ya de por sí su estado de difunto le procura, votaría por cambiarle el nombre a la dichosa fragata. Sería muy apropiado y acorde al papel jugado ponerle uno como Fragata Rodríguez Zapatero, con algún apelativo añadido como el Dialogante, el Diplomático o el del Talante (no confundir con talentoso). Pero como no está bien ponerle a un barco de la armada el nombre de un ilustre en activo, sería más conveniente otro apropiado tomado de la historia, como por ejemplo Fragata Godoy, que además con esto de la celebración del bicentenario del dos de mayo viene ni que al pelo.-
¿Tiene o no tiene ironía la cosa?.-



NOTA.- El tres de mayo de dos mil once la Audiencia Nacional dicto sentencia contra los secuestradores del pesquero vasco Alakrana en la que se declaraba expresamente que "sin duda alguna no ha sido la empresa armadora sino organismos públicos vinculados al Gobierno español quienes han satisfecho la cantidad que se ha abonado por la liberación de los tripulantes y del propio pesquero". A pesar de ello, el gobierno de España sigue negando haber pagado ningún rescate. "España se merece un gobierno que no nos mienta". Esto es lo que dijo Rubalcaba la noche del día de reflexión previa a las elecciones generales del 14-M-2004 que dieron el triunfo al PSOE. Pues eso.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Cuentos de la Edad Media

La Edad Media es una época en general mal vista y desprestigiada, con fama de oscura, marcada por los fanatismos religiosos, la opresión de los Señores feudales y peligrosa por las guerras y las epidemias mortales. Esta es la imagen que nos han vendido y algo de cierto hay en todo ello, pero de la lectura de libros como el Decamerón o los Cuentos de Canterbury se desprende que también fue una época con una libertad personal y, especialmente sexual, que no encaja con la imagen de la Edad Media que nos han vendido después.
Es cierto que desde la Iglesia Católica se pretendía imponer restricciones al sexo y así, la abstinencia sexual era obligatoria los cuarenta días previos a la Navidad, Pascua o Pentecostés, los domingos y en las festividades de santos y vigilias. Restando todos estos días, a los católicos escrupulosos con los mandamientos de la Santa Madre Iglesia sólo le quedaban 90 días para el fornicio, a los que si restamos los días de la menstruación de la mujer, podían quedarse en tan sólo unos 60. Había quien hacía de la abstinencia virtud. Así Cesáreo, obispo de Arlés, decía que “el buen cristiano no conoce a su mujer si no es con la intención de tener hijos” y el cardenal Robert de Couçon incluso llegaba a decir, el muy iluso, que “al hombre devoto le disgusta sentir placer, pero lo soporta para engendrar hijos”.
Esto es lo que defendían algunos desde las altas instancias de la Iglesia Católica, pero no parece que los propios religiosos predicasen con el ejemplo. En el Sínodo de París de 1074, setecientos años después de que el Concilio de Nicea prohibiese el matrimonio para los sacerdotes, la queja generalizada de los asistentes era que la ley del celibato era insoportable. En la realidad no eran pocos los religiosos que vivían en pareja, incluso con mujeres casadas, situación ésta que en aquella época no se consideraba especialmente escandalosa.
Parece que era de lo mas normal que una pareja viviese juntos sin estar casados. El propio San Agustín, uno de los cuatro más importantes Padres de la Iglesia Católica, opinaba que un concubinato que durase toda una vida podía equipararse al matrimonio. Y éste si que predicaba con el ejemplo, ya que convivió con una mujer durante trece años hasta que decidió casarse como Dios manda.
Las crónicas de la época están plagadas de anécdotas que demuestran que las costumbres sexuales de aquella época eran muy distintas de las de ahora, puritanas en extremo. Así por ejemplo, cuenta la historia que el rey Luis IX de Francia aprovechaba cualquier ocasión y momento del día para acosar a la reina consorte Margarita de Provenza, con gran disgusto de la reina madre que no compartía los ardores del hijo. Las bajas pasiones de la real pareja llegaban a tal extremo que llegaron a citarse en una escalera de caracol que comunicaba los aposentos de ambos, y cuando se acercaba la reina madre, los criados golpeaban las puertas para advertir a la pareja que regresaba rauda a sus respectivos aposentos. Esta pequeña debilidad del Rey Luis IX por el sexo no fue obstáculo para que a su muerte fuera canonizado. La reina consorte Margarita de Provenza también fue una buena santa, aunque sin canonizar, ya que la real pareja tuvo ni más ni menos que once hijos.
Otro ejemplo. La dinastía de los Merovingios que gobernó Francia entre los siglos V y VIII tenía dos tipos de matrimonio: el formal y otro de andar por casa, sin que fueran incompatibles el uno con el otro. Así cuando Indegonda, la esposa de Clotario, le pidió a su esposo el Rey que buscara un buen marido para su hermana, éste le dijo que “he decidido concederte el favor que tu dulzura me ha pedido. Y al buscar al hombre rico e inteligente que debía casarse con tu hermana, no encontré uno mejor que yo mismo”. Y se casó con las dos sin problemas.
Y cuando surgían las desavenencias en la pareja, cada uno tiraba por un lado y se acabó. No obstante, desde la Iglesia Católica se intentaba establecer un cierto orden y se distinguía según hubiera o no adulterio, por la mujer claro, que el hombre podía hacer lo que le saliera del pijo, nunca mejor dicho. Así entre los Dichos de San Pirmino, escritos en el siglo VIII, figura éste que es encantador: “Allí donde haya adulterio o sospecha de adulterio, la mujer será expulsada, sin más. Pero si la esposa estéril, deforme, vieja, si es sucia, borracha, mala compañía, lasciva, vanidosa, glotona, inconstante, pendenciera, si es proclive a la injuria, el esposo guardará consigo a la mujer de esta calaña, de buen grado o por fuerza, fuera como fuese, porque cuando eras libre te comprometiste voluntariamente”. O sea que si te ha tocado el premio gordo, te jodes, haber elegido mejor.
Y ya para finalizar otra historieta que ilustra como funcionaba el tema sexual por el medievo. Pedro Abelardo, fílósofo y teólogo francés, uno de los padres de la Escolástica, que es algo así como un revival de la filosofía grecolatina pasada por la túrmix del cristianismo, se enamoró perdidamente de una tal Eloisa, sobrina de un canónigo y de una inteligencia asombrosa para su sexo y su época. Abelardo, a pesar de su formación platónica, era partidario de un amor no tan platónico, y claro la susodicha Eloisa se quedó preñada. La pareja que no contaba con el consentimiento del tío de ella para casarse, optó por una socorrida solución de la época: secuestrar a la futura novia para negociar los términos de la boda con la familia de ésta. Abelardo y Eloisa deciden casarse en secreto y las disputas con la familia de la novia continúan hasta que una panda de secuaces asaltan a Abelardo en su casa y lo castran, otra fea costumbre del medievo. Abelardo decide ingresar en un monasterio y le pide a Eloisa que haga lo mismo en un convento. Desde su reclusión voluntaria ambos se dirigirán reciprocas cartas de amor, afectivas las de él, un poco subidas de tono las de ella. Y sino juzgad esta que le escribe Eloisa “Los placeres amorosos que hemos disfrutado juntos tienen para mí tanta dulzura que no logro detestarlos ni expulsarlos de mi recuerdo. Incluso durante las solemnidades de la misa, asaltan mi pobre alma y la invaden mucho más que el oficio. Lejos de lamentar los errores que he cometido, suspiro por los que ya no puedo cometer”. Luego vino Santa Teresa e inventó el amor místico, pero creo que era algo distinto a lo que experimentaba Eloisa.

jueves, 15 de octubre de 2009

El patrimonio de los ministros

Cumpliendo con lo exigido por la ley 5/2006, de 10 de abril, reguladora de los conflictos de intereses de los miembros del gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado, el Boletín Oficial del Estado ha publicado el día 15 de octubre la Resolución de 13 de octubre de la Secretaría de Estado para la Función Pública por la que se hace pública la declaración de bienes y derechos patrimoniales de los miembros del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
La declaración se ha publicado el último día del plazo estipulado reglamentariamente para hacerlo, ya que finalizaba el mismo día 15 de octubre, y adolece de graves defectos que impiden hacerse una idea del patrimonio de los ministros y altos cargos de la Administración General del Estado. El principal de esos defectos es que los inmuebles se valoran por su valor catastral que, como es sabido, es un valor fiscal que sirve para el cálculo de determinados impuestos, principalmente el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, pero que es un valor muy inferior al valor de mercado. Normalmente el valor de mercado o precio de venta de un inmueble urbano suelo ser seis o siete veces superior al valor catastral. Basta echar un vistazo al valor catastral que viene en cualquier recibo del Impuesto sobre Bienes Inmuebles para comprobar que éste es muy inferior al valor real de dicho inmueble. Otro de los defectos de la declaración es que la normativa, amparándose en razones de seguridad y privacidad, permite que se haga una mera estimación del valor de los bienes y de las deudas, pero sin enumerarlos, clasificarlos, ni especificar la situación en el caso de los inmuebles. De esta forma queda saboteada la finalidad de la norma que no es otra que clarificar y despejar cualquier duda sobre el origen y cuantía del patrimonio de los ministros y altos cargos de la Administración y el resultado es más oscurecedor que clarificador.
De los ministros del gobierno, Rubalcaba, Sebastián y Garmendia, son los que mayor patrimonio acumulan. La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, declara casi 5 millones de euros, siendo la que mayor patrimonio tiene de todo el Gobierno. Del patrimonio declarado por la ministra, 1,4 millones de euros lo son en inmuebles, si bien estos se han valorado por su valor catastral, y el resto de 3,5 millones de euros en otros bienes. Si tenemos en cuenta que el valor real o de mercado de un inmueble suele ser 6 o 7 veces superior a su valor catastral, posiblemente el patrimonio inmobiliario de la ministra del gobierno socialista supere realmente los 8 millones de euros, 1.330 millones de las antiguas pesetas. A esta cantidad habría que sumar los 3,5 millones de euros en otras propiedades también declaradas, lo que hace un activo patrimonial total de 11,5 millones de euros, 1.913 millones de las antiguas pesetas. Como contrapartida, en el pasivo la ministra declara que entre créditos, préstamos y deudas acumula un total de 581.347 euros. No obstante, no parece que la ministra socialista vaya a tener problemas para llegar a final de mes.
Después de la ministra de ciencia y tecnología, le siguen en el ranking millonario del gobierno el ministro de Industria Miguel Sebastián con 1,7 millones de euros y el ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba con un patrimonio declarado de 1,2 millones de euros. Ninguno de los dos tiene deudas. Respecto al patrimonio de ambos ministros se abre una incógnita. Frente a bienes inmuebles valorados catastralmente en 316.000 euros y 109.000 euros, respectivamente, declaran otros bienes, no especificados, valorados en 1,3 millones de euros en el caso del ministro de Industria y de 1,11 millones de euros, en el del ministro del Interior. La parquedad de la normativa que regula esta declaración patrimonial impide que conozcamos de que tipo de bienes se trata.
En el polo opuesto, entre los ministros más “pobres” del gobierno socialista está Manuel Chaves, vicepresidente tercero y ministro de Política Territorial, que con un patrimonio declarado de 68.964 euros, de los que 46.502 son inmuebles y 22.461 otros bienes, ocupa el penúltimo lugar entre los miembros del Gobierno. Sorprende el escaso patrimonio de Manuel Chaves si tenemos en cuenta su larga carrera política como ministro en diversos gobiernos socialistas y presidente de la Comunidad Autónoma andaluza desde 1990 hasta el presente año 2009, donde tenía un sueldo anual que superaba los 80.000 euros.
No menos curioso es el caso de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que es la que cuenta con un menor patrimonio entre todos los ministros del gobierno de Zapatero. En el activo la ministra declara 21.415 euros en inmuebles, según valor catastral, y 17.503 euros en otros bienes, lo que suma un total de 38.918 euros, pero en el pasivo declara créditos, préstamos y deudas por un total de 109.722 euros, por lo que la ministra de Igualdad tendría un gravísimo problema de desigualdad en sus cuentas, ya que debe más de lo que tiene y debería declararse sin más demora en suspensión de pagos. Esta ridícula situación viene dada por que, como se ha dicho antes, los inmuebles se han declarado por su valor catastral, muy inferior al real, y sin embargo las deudas se declaran por su total importe. Corregido este desajuste en la valoración, es seguro que las cuentas de la ministra están más equilibradas de lo que se deduce de esta declaración patrimonial.
En definitiva, la intención de hacer público el patrimonio de los ministros y altos cargos es buena, pero por culpa de la deficiente forma en que se ha hecho, con valores que no son reales y bienes que no se especifican aunque sea someramente, el resultado ha sido más bien decepcionante, con lo que se corre el riesgo de provocar el efecto contrario al deseado arrojando sospechas sobre el origen y cuantía real del patrimonio de algunos de los cargos públicos.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Rafael Alberti: ¿torturardor durante la Guerra Civil?

El pasado domingo dos de agosto el suplemento “Crónica” del diario El Mundo publicaba una entrevista a Antonio Hortelano, religioso redentorista al que se le ha detectado un cáncer de pulmón en fase terminal y que vive sus últimos momentos de vida trabajando en la elaboración de un libro con sus memorias. El libro promete ser interesante, ya que la vida del sacerdote parece de película. Antonio Hortelano trabajó como espía para los servicios secretos del Vaticano y para el Mossad, rechazó una propuesta de la CIA para trabajar para ellos denunciando a los teólogos radicales de la Teología de la Liberación y vivió de cerca todos los acontecimientos históricos de los últimos tiempos, la Guerra Civil, la entrevista entre Franco y Hitler en Hendaya, el mayo del 68, o la Caída del Muro de Berlín, codeándose con los grandes personajes de la historia como Golda Meir, Moshé Dayán, Salvador Allende, monseñor Romero o los últimos Papas.
En la entrevista publicada por el Suplemento de El Mundo el religioso Antonio Hortelano hace una durísima acusación contra el poeta Rafael Alberti y su papel durante la Guerra Civil española. “Metía a los prisioneros en cabinas de teléfonos con las paredes electrificadas con alta tensión”. Tal vez por efecto de las vacaciones estivales casi nadie se ha hecho eco de estas declaraciones, ya sea para desmentirlas o reafirmarlas. En la prensa escrita únicamente Alfonso Ussía el pasado uno de septiembre hacía referencia a las palabras de Antonio Hortelano en su columna del diario La Razón bajo el significativo título de “Ni mu”. Después de llamar la atención sobre la ausencia de comentarios y reacciones a las acusaciones realizadas por el sacerdote al borde de su muerte, Alfonso Ussía reseña las palabras de Antonino Hortelano sobre Alberti y añade más detalles sobre la actuación del poeta gaditano durante la Guerra Civil, en concreto en relación al asesinato del dramaturgo Pedro Muñoz Seca, autor de la conocidísima La Venganza de Don Mendo, fusilado en una de las sacas de Paracuellos. Dice Ussía en su artículo: “El hermano de Rafael Alberti, Vicente, gran amigo de Pedro Muñoz-Seca, portuense como ellos, le rogó encarecidamente que hiciera algo para sacar a don Pedro del cautiverio de la checa de San Antón y salvar su vida. No movió ni un dedo. Vicente Alberti era el íntimo amigo del hermano de Pedro Muñoz-Seca, el doctor José Muñoz-Seca, un joven y brillante pediatra con firmes convicciones republicanas. Don Pedro era monárquico y colaborador de «ABC», además de autor teatral de indiscutible éxito. Vicente Alberti se interesó en numerosas ocasiones, acuciado por su amigo el doctor Muñoz-Seca, por el dramaturgo del Puerto de Santa María encarcelado. Se interesó ante su hermano Rafael, el gran poeta dedicado en la cómoda retaguardia de Madrid a visitar checas y prisiones. Al fin, en la primera quincena del mes de diciembre de 1936, Rafael Alberti se puso en contacto con su hermano para darle noticias de Muñoz-Seca. «Lo fusilamos en noviembre».””
Alfonso Ussia habla del asunto con conocimiento de causa, ya que Pedro Muñoz Seca era su abuelo materno y por lo tanto es de suponer que lo que cuenta sobre el asesinato del dramaturgo proviene de fuentes familiares directas.
No es la primera vez que sale a relucir revelaciones sobre el turbio pasado de Rafael Alberti durante la Guerra Civil. Ya en el año 1993 con ocasión de la concesión del premio Espejo de España a la obra “Franco sí, pero”, de Torcuato Luca de Tena, a cuento de lo que en el libro se decía sobre Rafael Alberti se abrió una polémica en la prensa escrita en la que intervino Ricardo de la Cierva, Francisco Umbral, Javier Tusell, el autor del libro y el propio Alberti, con cruce de cartas que se publicaron en la prensa escrita. En una que se publicó en el ABC el 18 de marzo de 1993, Rafael Alberti afirmaba que “es bien sabido que mis actividades durante la guerra se desarrollaron siempre en el ámbito cívico-cultural”. En su libro “La arboleda perdida” Alberti nos cuenta que la Guerra Civil le sorprendió en Ibiza, dominada por los nacionales hasta que el 8 de agosto pudo salir de la isla cuando fue conquistada por la escuadra republicana del capitán Bayo, pasando de allí a Valencia y luego a Madrid, donde permaneció hasta el final de la contienda civil realizando labores de propaganda sobre todo vinculadas al 5º Regimiento.
Sin embargo lo que en los últimos años se ha ido sabiendo de la actuación de Rafael Alberti durante la Guerra Civil va más allá de lo que se podrían considerar labores de propaganda. Cuando Rafael Alberti llegó a Madrid comenzó a trabajar activamente en la Alianza de Intelectuales Antifascistas donde actuó como Secretario político. El 23 de agosto de 1936 se celebró una asamblea dentro de la Alianza donde fue constituido el Comité de Depuración formado por Maroto, Luengo, Abril y el propio Rafael Alberti. Como su nombre indica la labor de este Comité de Depuración era determinar quiénes del mundo de la cultura debían ser “depurados” y fue uno de los muchos Comités de ese estilo que se constituyeren en la vorágine revolucionaria de la España republicana para limpiar la Universidad, la Cultura o la Administración de lo que los revolucionarios consideraban “enemigos de la República”. Como actuaban estos Comités de Depuración en los primeros meses de la Guerra Civil podemos verlo en la carta que el profesor Manuel García Morente publicó en París el 23 de octubre de 1936 después de escapar de Madrid: “A poco supe confidencialmente que se había constituido ... una comisión de depuración (tal era la palabra usada) al profesorado de Universidad. Esa comisión propuso la cesantía de varios catedráticos de la Facultad de Filosofía y Letras. La lista iba encabezada con mi nombre. Los comisionados consideraban urgente el sacrificio de mi persona ... En virtud de la comisión llamada depuradora mi nombre iba a ser publicado como cesante y mi persona entregada a las ruines pasiones de los asesinos; hube de pensar en la necesidad de abandonar Madrid”.
También durante la Guerra Civil Rafael Alberti escribio en el ABC de Madrid, incautado por los revolucionarios, una columna desde la que dirigía sus dardos contra personajes relevantes y que tenía el significativo título de "A paseo", un siniestro nombre si tenemos en cuenta lo que en la España del 36 significaba que a uno le dieran "el paseo".
Al final de la Guerra Civil Rafael Alberti y su compañera María Teresa León se exiliaron en París, viajando después a Buenos Aires y Roma. No regresó a España desde el exilio hasta el año 1977, siendo elegido Diputado por el Partido Comunista de España en las primeras elecciones democráticas, aunque pronto renunció a su acta de diputado. Alberti nunca abandonó su militancia activa en el Partido Comunista, al que se afilió a principios de los años 30, dedicando en 1953 unos sentidos versos a José Stalin:

José Stalin ha muerto
Padre y maestro y camarada
Quiero llorar, quiero cantar
Que el agua clara me ilumine
Que tu alma clara me ilumine
En esta noche que te vas

Triste es leer estos versos dedicados a uno de los genocidas más sangrientos de la historia de la humanidad, pero más graves son los detalles que se están conociendo sobre su pasado durante al Guerra Civil que están manchando el historial de uno de los poetas más grandes de la Generación del 27.